miércoles, 16 de septiembre de 2015

Nada hay que festejar en una patria en manos de una caterva de vividores


Nada hay que festejar en una patria en manos de una caterva de vividores

Augusto Hugo Peña Delgadillo Dossier ahpd 793 septiembre 11 de 2015

Qué desvergüenza el pretextar ahorros al no ofrecer cena después del grito de independencia en Palacio Nacional. Peña Nieto, sus esbirros y cómplices sí tienen mucho que festejar, a los 122 millones de mexicanos restantes, solo nos queda rascarnos con nuestras propias uñas.
¿Qué es lo que tenemos que festejar a la patria este 15 y 16 de septiembre si esta se encuentra en manos de una caterva de vividores? Decidí, desde que se modificó la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos en el artículo 82, en el que ya se permitió que hijos de extranjeros tuviesen acceso a ocupar la presidencia de la república, a no festejarla. No estaba equivocado, así sucedió y Vicente Fox llegó a Los Pinos para partirnos la madre a todos y cada uno de los mexicanos de a pie, o sea a más de 110 millones de connacionales que deambulamos a la deriva en busca de trabajo, justicia, salud, educación y una suficiente canasta alimenticia.
Nuestra patria y la inmensa mayoría de los mexicanos entramos en un declive de nuestra calidad de vida, no precisamente con Fox, sino desde la llegada de Miguel de La Madrid y de Carlos Salinas de Gortari, los que nos fueron impuestos por los designios de Washington y del consenso de Bretton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), porque a partir del 1 de diciembre de 1982, nuestra patria ha dejado de ser nuestra y se ha entregado en charola de plata a la oligarquía y a las trasnacionales.
Peña Nieto ayer anunció que después del grito de independencia este 15 de septiembre, no habrá cena para los mil quinientos invitados que normalmente asisten y que son la crema y nata de la sociedad y de las camarillas que dicen que nos gobiernan, pero que no lo hacen en razón de servir al pueblo sino a servirse de él para conservar canonjías, poder y dinero a pasto, proveniente este en lo general de las racas nacionales, saqueadas inmisericordemente por la caterva de vividores que son la clase política que está al frente de México S. A., para favorecer a unos cuantos y en detrimento de 120 millones de mexicanos, los que tenemos que tragar sapos en un entorno miserable, mientras políticos y funcionarios públicos al lado de sus cómplices mexicanos y extranjeros se despachan con la cuchara grande y viven opíparamente a nuestra costa.
Infeliz y falsariamente, el anuncio de que no habría cena fue con el pretexto de ahorrar en gastos, ¿ahorrar en gasto? Me pregunto, ¿Qué, Peña Nieto ahorra cuando mora en una casa adquirida deshonestamente y que tiene un valor superior a los 7 millones de dólares, más de 119 millones de pesos?  El que tiene una casa de 119 millones de pesos y vive en ella, normalmente es una persona que puede sostener el gasto que implica eso, el vivir en ella, ¿y Peña Nieto tiene para eso y mucho más, con recursos no provenientes de sus ganancias lícitas?, porque sumando todo lo que ha ganado en toda su vida, no le daría ni para la mitad del solo valor de la casa. La realidad es que no ofrecerá la cena para ahorrarle dinero al pueblo sino para aparentar congruencia con la realidad, pero el quid de tal decisión, obedece a su seguridad personal y de su familia, todo esto derivado del gran descontento de los mexicanos por su terrible gestión como presidente.
Para Peña Nieto lo único que cuenta y vale es su seguridad personal y familiar, lo demás, entre los que estamos más de 120 millones de mexicanos, le valen gorro. En menos de tres años que lleva en la presidencia, su principal tarea ha sido reformar todo para que todo siga igual y en manos de su partido; ese es su signo distintivo y por ello y de manera personal no festejo más las fiestas patrias, porque fiestas para mí son alegrías y regocijos compartidos con los nuestros, nuestras familias y allegados, cuestión que no las tenemos, aunque ellos, los políticos, funcionarios públicos y cómplices sí las tienen, de ahí que los festejos los hagan ellos y… ¡Que tengan buen provecho! Porque reitero, a los más de 121 millones de mexicanos, este 15 y 16 de septiembre solo nos queda el mal sabor de tragar sapos y mantener la esperanza que lleguen nuevos aires en donde México vuelva a ser nuestro y no de unas bandas de pillos.. O, ¿usted qué opina, apreciable lector?
Atenta y respetuosamente
Augusto Hugo Peña D.
Zuloaga 22 c. p. 27140 Torreón, Coahuila. Tel. Cel. 871 211 95 91 – E-mail ah.pd@hotmail.com

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